Web que funciona
Una web clara y rápida, hecha para que te encuentren al buscar tu servicio en Google o en ChatGPT, y para que quien entre te llame o te reserve.
No para ganar premios de diseño.
Soy Víctor Curiel ·Estratega Digital· para negocios locales.
Lo hago yo, lo respondo yo.
Escríbeme por WhatsAppTres formas de ayudarte.
Una web clara y rápida, hecha para que te encuentren al buscar tu servicio en Google o en ChatGPT, y para que quien entre te llame o te reserve.
No para ganar premios de diseño.
Un chat en tu web y en tu WhatsApp que conoce tu negocio a fondo y responde al momento, a cualquier hora, como lo haría un buen empleado.
Las preguntas de siempre se contestan solas y, cuando el cliente está listo, el propio chat le lleva a llamarte o reservar. Lo importante te llega siempre a ti.
Un cliente te llama, no puedes cogerlo y acaba llamando a la competencia.
Conmigo eso se acaba. Si pierdes una llamada, el cliente recibe al instante un WhatsApp automático: le dice que no podías atenderle y le pregunta qué necesita. La conversación empieza contigo antes de que marque otro número.
Primero: miro tu caso y te digo qué necesitas de verdad y qué no. Y si ya lo tienes claro, mejor: vamos directos.
Después: ejecuto el trabajo y te lo dejo funcionando. Tú sigues con tu negocio, de la parte técnica me encargo yo.
«Lo hago yo, lo respondo yo» tiene más miga de lo que parece.
Detrás de esa frase están los dos problemas que más queman cuando te prometen un servicio digital.
Seguro que esto te suena.
Hablas con una persona, tu web (o la tarea concreta) la hace otra,
que a su vez la delega a otra, y esa última, que es la que ejecuta,
ni siquiera sabe qué querías exactamente (nunca ha hablado contigo)
ni qué quería la persona que te escuchó y te orientó...
Así todo tarda más de lo que debería, por el camino se pierde el rumbo, y a veces hasta el objetivo.
Conmigo eso no existe.
La persona con la que hablas es la misma que hace el trabajo.
Si acordamos algo, no espero el permiso ni la ejecución de nadie:
lo hago con el cómo y el porqué claros y te lo enseño.
Empiezan bien y luego desaparecen.
Dejan el encargo a medias o lo van posponiendo por cosas que no tienen que ver contigo: les entra más carga de trabajo, priorizan otras tareas, etc.
Eso tampoco va a pasar.
Mi nombre, mi palabra y mi reputación van en cada trabajo que prometo y entrego.
Si te fallo a ti, me la cargo yo. No le echo la culpa «al cocinero» ni a nadie.
Para ti esto se traduce en
Confianza y tranquilidad.
Como todos, cometo fallos, que sabré reconocer.
Pero no te preocupes por eso:
esto es lo mío, y en lo mío no me supera nadie.
Soy un tío de 30 años que lleva 10 dedicándose al mundo online.
Un obsesionado con la eficiencia y la gestión.
Cuéntame tu caso.
Te leo y te respondo yo.
· Estratega Digital ·
para negocios locales.
Lo hago yo, lo respondo yo.
Tres formas de ayudarte.
Una web clara y rápida, hecha para que te encuentren al buscar tu servicio en Google o en ChatGPT, y para que quien entre te llame o te reserve.
No para ganar premios de diseño.
Un chat en tu web y en tu WhatsApp que conoce tu negocio a fondo y responde al momento, a cualquier hora, como lo haría un buen empleado.
Las preguntas de siempre se contestan solas y, cuando el cliente está listo, el propio chat le lleva a llamarte o reservar. Lo importante te llega siempre a ti.
Un cliente te llama, no puedes cogerlo y acaba llamando a la competencia.
Conmigo eso se acaba.
Si pierdes una llamada, el cliente recibe al instante un WhatsApp automático: le dice que no podías atenderle y le pregunta qué necesita. La conversación empieza contigo antes de que marque otro número.
Primero: miro tu caso y te digo qué necesitas de verdad y qué no. Y si ya lo tienes claro, mejor: vamos directos.
Después: ejecuto el trabajo y te lo dejo funcionando. Tú sigues con tu negocio, de la parte técnica me encargo yo.
«Lo hago yo, lo respondo yo» tiene más miga de lo
que parece.
Detrás de esa frase están los dos problemas que más queman cuando
te prometen un servicio digital.
Seguro que esto te suena.
Hablas con una persona, tu web (o la tarea concreta) la hace otra, que a su vez la delega a otra, y esa última, que es la que ejecuta, ni siquiera sabe qué querías exactamente (nunca ha hablado contigo) ni qué quería la persona que te escuchó y te orientó...
Así todo tarda más de lo que debería, por el camino se pierde el rumbo, y a veces hasta el objetivo.
Conmigo eso no existe.
La persona con la que hablas es la misma que hace el trabajo.
Si acordamos algo, no espero el permiso ni la ejecución de nadie:
lo hago con el cómo y el porqué claros y te lo enseño.
Empiezan bien y luego desaparecen.
Dejan el encargo a medias o lo van posponiendo por cosas que no tienen que ver contigo: les entra más carga de trabajo, priorizan otras tareas, etc.
Eso tampoco va a pasar.
Mi nombre, mi palabra y mi reputación van en cada trabajo que prometo y entrego.
Si te fallo a ti, me la cargo yo. No le echo la culpa «al cocinero» ni a nadie.
Para ti esto se traduce en
Confianza y tranquilidad.
Como todos, cometo fallos, que sabré reconocer.
Pero no te preocupes por eso:
esto es lo mío, y en lo mío no me supera nadie.
Soy un tío de 30 años que lleva 10 dedicándose al mundo online.
Un obsesionado con la eficiencia y la gestión.
Cuéntame tu caso.
Te leo y te respondo yo.